Se discuten en este trabajo las implicaciones ontológicas de un posible modelo de causa común para las correlaciones EPR, cuya característica principal radica en el hecho de que las operaciones de medida en ambas alas del experimento son explícitamente relevantes (desde un punto de vista causal) para las causas comunes. Gracias precisamente a este tipo de dependencias entre causas comunes y operaciones de medida, el modelo sortea las implicaciones del teorema de Bell (a menudo fatales para las explicaciones de las correlaciones EPR en términos de causas comunes). El modelo, sin embargo, resulta patentemente no local, lo que se refleja bien en una ontología en que las causas comunes se conciben como eventos deslocalizados espacio-temporalmente o, en caso contrario, en la existencia de interacciones causales no locales.
Se discuten en este trabajo las implicaciones ontológicas de un posible modelo de causa común para las correlaciones EPR, cuya característica principal radica en el hecho de que las operaciones de medida en ambas alas del experimento son explícitamente relevantes (desde un punto de vista causal) para las causas comunes. Gracias precisamente a este tipo de dependencias entre causas comunes y operaciones de medida, el modelo sortea las implicaciones del teorema de Bell (a menudo fatales para las explicaciones de las correlaciones EPR en términos de causas comunes). El modelo, sin embargo, resulta patentemente no local, lo que se refleja bien en una ontología en que las causas comunes se conciben como eventos deslocalizados espacio-temporalmente o, en caso contrario, en la existencia de interacciones causales no locales.
La Interpretación de Coherencia Correlacional (ICC) ofrece una resolución ontológica completa al problema del entrelazamiento cuántico y la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen (EPR). En la ICC, el entrelazamiento no surge de la interacción a distancia entre dos entidades separadas, sino de la existencia de una única correlación fundamental de Tipo 1 — indivisible, insensible al espacio y al tiempo (T=0, L=0) — que se manifiesta localmente en dos receptores distintos. Esta ontología, derivada directamente de la restricción relativista de Einstein (T=0 L=0 para partículas sin masa) , Fundamentos de Correlaciones Fundamentales resuelve la acción fantasmal a distancia sin invocar colapso no-local, variables ocultas, ramificación de universos, ni mecanismos causales super lumínicos. Las mediciones en los receptores no alteran la correlación fundamental: solo fracturan el campo de restricciones compartido a través del cual esa correlación se expresa geométricamente. La ICC reproduce cuantitativamente todos los resultados experimentales de la mecánica cuántica estándar, incluyendo la violación máxima de las desigualdades de Bell (CHSH: |S| = 2√2, límite de T Sirelson), siendo cualitativamente superior al modelo estándar al eliminar sus paradojas fundacionales. Se establece además la unificación ontológica con el experimento de la doble rendija, se reinterpreta el principio de incertidumbre de Heisenberg desde la primacía de las correlaciones, y se desarrollan implicaciones cosmológicas en el marco CCC+CNMC.
El teorema de Bell es catalogado por algunos como el mas profundo descubrimiento de la ciencia. La idea que comunmente se presenta es que este obliga a escoger entre la tesis filosofica del realismo o la localidad, llegandose a afirmar que el realismo ha sido refutado por los fenomenos mismos. A la discusion acerca de la interpretacion del teorema de Bell, competen varias cuestiones de interes filosofico, particularmente cuestiones que se refieren a la ontologia cuantica, las caracteristicas del espacio-tiempo o, la naturaleza del realismo, por nombrar algunas. Este trabajo pretende analizar las implicaciones ontologicas y epistemologicas de las desigualdades de Bell y su relacion con la no localidad. Para tal efecto, se propone una orientacion filosofica inspirada en las ideas desarrolladas por Mario Bunge, dada su actitud de hacer filosofia a partir de los conocimientos cientificos. Con este objetivo, el trabajo parte desde los antecedentes historicos para luego desarrollar las ideas ontologicas y epistemologicas del realismo cientifico propuesto por Mario Bunge. Posteriormente se analizan las implicaciones fisicas de las desigualdades de Bell y su relacion con la no localidad, para terminar con la presentacion de una axiomatica de la mecanica cuantica con el fin de organizar las implicaciones ontologicas y epistemologicas de las desigualdades de Bell.
En este trabajo se investiga la relevancia filosofica del Teorema de Bell a traves del estudio critico de las que se han venido senalando como posibles implicaciones de su confirmacion experimental, prestando especial atencion a su significado para la discusion filosofica del realismo. Estructurado en tres partes, en la primera se contextualiza historicamente el Teorema senalando los problemas respecto a los cuales se pregunta por su relevancia, problemas que se concretaron en el debate Einstein-Bohr. En la segunda parte se realiza un primer analisis formal del Teorema de Bell asi como de los experimentos realizados para contrastarlo. Finalmente, la significatividad del Teorema se discute en la tercera y ultima parte, en donde se analiza su relacion con cuestiones como la naturaleza del espacio-tiempo, la causalidad y la metafisica de la causacion, el holismo y/o la no-separabilidad y los criterios de individuacion, la naturaleza de la explicacion y la explicacion causal, o la definicion de objetividad. Entre las conclusiones alcanzadas cabe destacar que, ni el Teorema de Bell -su mero analisis logico-conceptual- soluciona los problemas de inteligibilidad de la mecanica cuantica -solo revela la dificultad de conciliar esta con la Teoria de la Relatividad-, ni trasciende los terminos en que Einstein y Bohr dejaron definido el debate al respecto, ni resuelve en modo alguno la disputa filosofica acerca del realismo, aunque es cierto que senala alguno de sus limites.
La teoría de la explicación causal de Wesley Salmon encuentra, según el mismo Salmon, una importante dificultad en las correlaciones Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) de la mecánica cuántica. En un influyente artículo, publicado en 1982, Bas van Fraassen desarrolló un argumento en contra del realismo causal a partir de un análisis de las correlaciones EPR. Muchos filósofos de la ciencia y expertos en inferencia causal, incluidos algunos realistas causales como Wesley Salmon, han aceptado el argumento de Van Fraassen, interpretándolo como una prueba irrefutable de que las correlaciones cuánticas no son susceptibles de explicación causal alguna. En este artículo me propongo demostrar que -lejos de refutar el realismo causal- el argumento de Van Fraassen constituye una buena guía tanto de los distintos modelos causales posibles para las correlaciones EPR, como de sus virtudes y defectos relativos. Las correlaciones EPR son un excelente banco de pruebas para contrastar y comparar las distintas teorías de explicación causal.
Se estudian las demostraciones algebraicas de los dos teoremas de imposibilidad de variables ocultas en mecánica cuántica más relevantes: el teorema de Bell-Kochen-Specker (BKS) de imposibilidad de variables ocultas no-contextuales, y el teorema de Bell-EPR de imposibilidad de variables ocultas locales. En particular: (a) se presenta la demostración más sencilla conocida del teorema de bks. (B) se propone un nuevo tipo de demostraciones del teorema de bks. (C) se proponen dos métodos para generalizar las demostraciones de bks a espacios de dimensión arbitraria mayor que tres. (C) se investiga la relación entre las demostraciones del teorema de bks y las demostraciones algebraicas del teorema de bell-epr (de reciente aparición en la literatura) y se muestra como estas se pueden obtener de aquellas. (d) se extiende el teorema de bell-epr al caso en el que solo se suponen predefinido los resultados de experimentos que se pueden predecir con certeza a partir de otros experimentos efectivamente realizados (teorema de bell-epr con elementos de realidad fuertes). (e) se estudia la posible relevancia las demostraciones algebraicas para lograr test experimentales de imposibilidad de variables ocultas mas decisivos que los conocidos.
La causalidad en la filosofíaLa noción de causalidad ha sido largamente debatida y analizada por gran cantidad de filósofos que encuentran en ella el misterio de un principio aparentemente necesario e indemostrable.Esta condición hace pensar en su validez para el conocimiento, pues gracias a ella, por ejemplo, se han desarrollado las ciencias en occidente y el hecho de que no pueda demostrarse formalmente, tal y como se demostraría cualquier teorema, hace que la discusión sobre su sentido y validez se convierta en algo irresoluto.Como lo que interesa ahora no es hacer un tratado histórico sobre la evolución filosófica de la idea de causalidad, sino preparar el debate que se desarrolla en torno a ella en la física, específicamente en la mecánica cuántica, se tomará el sentido estricto de la idea de causalidad para dicha ciencia.Obviamente, también deberá tocarse inicialmente su sentido filosófico en algunos autores, pues, si bien la discusión nace en la filosofía, no se desprende completamente de ella aunque pase a hacer referencia directa a ecuaciones y experimentos concretos.La idea de causalidad puede rastrearse, en la historia de las ideas, hasta los griegos.Se cree que Demócrito y la escuela de los atomistas fueron los primeros en hacer referencia explícita a ella.Sin embargo, la idea heredada por la ciencia proviene más concretamente de Aristóteles, quien realiza un primer estudio proponiendo cuatro causas: formal, material, eficiente y final; y, aunque no en todo su sentido, es la causa eficiente aristotélica la que retoma Descartes y la que se conoce, con algunas variaciones, en la física clásica.Básicamente la diferencia entre la causa eficiente aristotélica y la cartesiana radica en la definición que cada uno hace del movimiento, pues ésta hace referencia directa al motor de las cosas, a lo que las ocasiona o las produce.Restringir el papel de la causalidad a un solo principio demarca el comienzo de una discusión que toma básicamente dos caminos: el científico -en el sentido de las ciencias exactas-y el filosófico, que más adelante será abordado por el escepticismo.