Salmon ha afirmado que su teoría de la explicación causal no es enteramente adecuada para el dominio cuántico debido a ciertas anomalías causales como el dualismo onda/partícula y, especialmente, a las correlaciones estadísticas que surgen de experimentos tipo EPR. En este escrito se analizan las nociones causales de Salmon, en las cuales se basa su teoría probabilista de la explicación, con el fin de delimitar su alcance en ese dominio mostrando que sólo abarca procesos de transición pero no procesos de transmutación. Además, se propone, a muy grandes rasgos, una noción alternativa de causalidad indeterminista que pretende ser adecuada para ciertos procesos cuánticos como procesos estocásticos. Por último se arguye que si bien la explicación de las correlaciones cuánticas es un problema abierto, sería erróneo considerar que una teoría de la explicación causal, como la de Salmon, concebida y elaborada primordialmente para procesos físicos individuales, pueda y deba dar cuenta de tales correlaciones.
Salmon ha afirmado que su teoría de la explicación causal no es enteramente adecuada para el dominio cuántico debido a ciertas anomalías causales como el dualismo onda/partícula y, especialmente, a las correlaciones estadísticas que surgen de experimentos tipo EPR. En este escrito se analizan las nociones causales de Salmon, en las cuales se basa su teoría probabilista de la explicación, con el fin de delimitar su alcance en ese dominio mostrando que sólo abarca procesos de transición pero no procesos de transmutación. Además, se propone, a muy grandes rasgos, una noción alternativa de causalidad indeterminista que pretende ser adecuada para ciertos procesos cuánticos como procesos estocásticos. Por último se arguye que si bien la explicación de las correlaciones cuánticas es un problema abierto, sería erróneo considerar que una teoría de la explicación causal, como la de Salmon, concebida y elaborada primordialmente para procesos físicos individuales, pueda y deba dar cuenta de tales correlaciones.
El caracter fundamentalmente indeterminista de la mecanica cuantica (en su interpretacion estandar) ha supuesto el abandono casi definitivo de la concepcion clasica que las nociones de causalidad y determinismo eran practicamente coincidentes., lo cual ha motivado un cierto escepticismo (causal) en gran parte de los filosofos de la ciencia modernos. A pesar de ello, se ha invertido un gran esfuerzo investigador al tratar de desarrollar un concepto de causalidad que, ademas de capturar adecuadamente lo que intuitivamente reconocemos como interacciones causal,es pueda ser incorporado en el marco teorico-conceptual de la mecanica cuantica. Solo la idea de causalidad probabilista y la aplicacion de diferentes tecnicas de inferencia causal -tales como la Condicion Causal de Markov, y en concreto el Principio de Causa Comun de Reichenbach- parecen adecuadas para la caracterizacion de la causalidad en tales condiciones. Por otro lado, las correlaciones Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) suponen un excelente campo de estudio si pretendemos investigar la existencia de una posible estructura causal cuantica.
De entre los diversos modelos causales propuestos como explicacion de dichas correlaciones, parecen especialmente intuitivas las explicaciones que incluyen causas comunes, debido especialmente a las restricciones relativistas que incorpora el experimento EPR. Las explicaciones de las correlaciones EPR en terminos de causas comunes, sin embargo, no dejan de ser polemicas. Por un lado, no esta todavia del todo claro si el Principio de Causa Comun de Reichenbach (PCCR) puede ser tomado como un metodo valido y fiable de inferencia causal. Por otro lado, la opinion generalizada establece que, sea cual sea el estatus del PCCR, las explicaciones de las correlaciones EPR en terminos de causas comunes parecen abocadas, bajo condiciones estandar de localidad, a satisfacer las desigualdades de Bell.
Eesta tesis discute, en primer lugar los argumentos mas relevantes en torno al estatus del PCCR, incluidos los contraejemplos mas importantes (van Fraassen, 1982; Cartwright, 1993; Sober, 2000). Se defiende que las implicaciones de dichos contraejemplos pueden ser evitadas bajo ciertas apreciaciones. Se concluye, por lo tanto, que el PCCR puede servir, al menos, como punto de partida para la inferencia causal a partir de relaciones estadisticas.
La tesis defiende, por otro lado, que los diferentes argumentos en favor de la opinion generalizada de que las explicaciones de causa comun para las correlaciones EPR quedan excluidas a la luz de la violacion de las desigualdades de Bell no son todo lo concluyentes como se pretende. La tesis analiza en detalle el argumento quiza mas influyente en este sentido (van Frassen, 1982), asi como otras propuestas mas recientes (GraBhoff et al, 2005), y se concluye un ambos casos que los argumentos correspondientes contienen premisas injustificadas. Las implicaciones de este analisis abren la puerta a modelos causales (de causa comun) para EPR que no se ven comprometidos por el Teorema de Bell. Se propone en la tesis un modelo de este tipo que, sin embargo, necesita de una reinterpretacion ontologica de los eventos postulados comocausa comun. El modelo propuesto sugiere por tanto una revision de las nociones estandar tanto de causalidad como de localidad.
La teoría de la explicación causal de Wesley Salmon encuentra, según el mismo Salmon, una importante dificultad en las correlaciones Einstein-Podolsky-Rosen (EPR) de la mecánica cuántica. En un influyente artículo, publicado en 1982, Bas van Fraassen desarrolló un argumento en contra del realismo causal a partir de un análisis de las correlaciones EPR. Muchos filósofos de la ciencia y expertos en inferencia causal, incluidos algunos realistas causales como Wesley Salmon, han aceptado el argumento de Van Fraassen, interpretándolo como una prueba irrefutable de que las correlaciones cuánticas no son susceptibles de explicación causal alguna. En este artículo me propongo demostrar que -lejos de refutar el realismo causal- el argumento de Van Fraassen constituye una buena guía tanto de los distintos modelos causales posibles para las correlaciones EPR, como de sus virtudes y defectos relativos. Las correlaciones EPR son un excelente banco de pruebas para contrastar y comparar las distintas teorías de explicación causal.
Es pensado que la Mecánica Cuántica es una de las teorías fundamentales en la física. Esta teoría no solo ha permitido el estudio detenido de las propiedades de la naturaleza a una escala atómica, sino que también ha logrado una asombrosa convergencia con gran parte de las teorías clásicas. Un rasgo distintivo de la Mecánica Cuántica es su naturaleza probabilística, lo que implica que no puede prever con absoluta certeza el resultado de un experimento, sino tan solo asignar una probabilidad específica a su ocurrencia. En virtud de esta característica, la Mecánica Cuántica introduce un contexto donde llevar a cabo una medición se convierte en un proceso intrínseco. A pesar de ello, ninguno de sus fundamentos aborda explícitamente la definición de lo que constituye una medición cuántica. Aunque este procedimiento evidencia tanto la naturaleza probabilística a pequeña escala como el carácter determinista del ámbito macroscópico, surge de manera pertinente la pregunta: ¿qué se entiende por medición? O, al menos, ¿cómo llevar a cabo una medición? Diversos esfuerzos han sido realizados con el fin de construir un marco conceptual riguroso que describa el proceso de medición cuántica. En este estudio, se examinará detenidamente el esquema de medición propuesto por von Neumann interpretado a partir de la interacción entre el sistema principal y su entorno, así como los posibles tipos de mediciones que pueden surgir en estos sistemas. Sin embargo, al adentrarnos en el ámbito de la Teoría Cuántica de Campos y buscar realizar mediciones en este contexto, es imperativo ampliar la noción de medición de acuerdo con los principios de localidad y causalidad. Por ende, al establecer un marco claramente definido para las mediciones, también se delinean ciertas operaciones que son físicamente permitidas. Este trabajo se propone examinar los protocolos de medición en campos relativistas con el objetivo de comprender el protocolo propuesto por Fewster y Verch como una generalización de la teoría de medición cuántica no relativista.
Desde sus orígenes, la mecánica cuántica nos ha enfrentado a una serie de “misterios” que se desprenden de ella si es que consideramos esta teoría científica desde una perspectiva realista. En los primeros años del desarrollo de la teoría, científicos de la talla de Albert Einstein notaron las consecuencias de aceptar una teoría como esta, la que permitiría fenómenos como la no-localidad. Esto llevó a una parte de la comunidad científica a considerar que la mecánica cuántica era una teoría incompleta, pues debían existir variables que pudieran explicar los fenómenos “perturbadores” tales como la correlación entre partículas acopladas.Se han propuesto diferentes interpretaciones de la mecánica cuántica que han intentado develar o explicar la realidad subyacente a su formalismo. Una de estas interpretaciones es la llamada “Interpretación Transaccional” de la mecánica cuántica, defendida principalmente por el físico John G. Cramer. Según esta interpretación, los eventos cuánticos se entienden como interacciones causales entre ondas retrasadas viajando hacia adelante en el tiempo y ondas avanzadas viajando hacia atrás en el tiempo. Esta interpretación abre la puerta para aceptar un modelo de causación hacia el pasado o retrocausación.Autores como Phil Dowe o Huw Price han mostrado una postura favorable a un modelo de retrocausación por la capacidad de resolver efectivamente algunas de las características más perturbadoras derivadas de la mecánica cuántica. A pesar de que el costo intuitivo es bastante alto, la retrocausación es una de las interpretaciones posibles de los resultados de la correlación entre partículas acopladas que nos provee un marco explicativo con algunas ventajas interesantes.En este trabajo exploramos tales ventajas pues la retrocausación nos otorga un modelo explicativo generalizable para todos los casos de este tipo y presupone procesos y entidades que no quedan solamente en el campo especulativo sino que permitirían ciertas posibilidades de testeo. Rescataremos también la importancia de modelos explicativos no predictivos como ha sido el caso en otros campos de las ciencias naturales, siempre que no resulten ad hoc gracias a las restricciones que impiden su aplicación a cualquier caso.
Para poder aclarar cómo ha afectado la mecánica cuántica a los conceptos de causalidad y azar, hay que tener en cuenta que esta teoría no surgió como consecuencia de una maduración conceptual de la propia física o de los que la cultivaban. Todo lo contrario: nació y creció a contrapelo de la mentalidad dominante, y en cierto modo sigue teniendo en contra las preferencias personales de la mayoría de los que bregan con ella. Sus creadores cuestionaron y redefinieron las principales categorías de determinación, pero no por gusto, sino por necesidad. Casi todos hubieran deseado otra cosa muy diferente. Es una teoría que sólo ha contado de un modo parcial y provisional con las simpatías de sus gestores y destinatarios. Sería más exacto decir que han aprendido a resignarse a ella. Su fuerza ha residido desde el principio y hasta el presente en los hechos. El mundo es como es, no como les gustaría que fuese a los que se encargan de estudiarlo. Y hay muchos a los que no gusta la imagen resultante. A pesar de que la llamemos ciencia empírica, los que la crean casi siempre han pospuesto la experiencia a consideraciones lógicas, ontológicas e incluso estéticas. En este banquete los hechos han figurado siempre como parientes pobres, cuya presencia no se puede obviar, pero de los que se espera una presencia complaciente y discreta. Sin embargo, a veces la prima del pueblo rompe el protocolo y hace que salgan a la luz algunos conflictos soterrados. Algo parecido ocurrió en esta ocasión: la naturaleza dijo «¡No!» a la camisa de fuerza que pretendía imponérsele. Y lo hizo como ella sabe, produciendo resultados inesperados en los experimentos y suscitando fenómenos refractarios a las rutinas teóricas autorizadas. Hubo que buscar alternativas, empezando por las más aceptables y terminando por las menos gratas. La discontinuidad cuántica pertenecía a esta última clase.
En este artículo abordamos la cuestión acerca de si la mecánica bohmiana provee una explicación científica de los fenómenos y de si su poder explicativo depende de la interpretación de dicha teoría que uno prefiera. Más particularmente, nos centramos en el debate acerca de la naturaleza de la función de onda, considerando tres interpretaciones: (i) que esta representa un campo físico; (ii) que se trata de un aspecto de la ley de movimiento de las partículas y (iii) que representa una propiedad disposicional de las partículas. En un artículo reciente, Esfeld et al. (2014) consideran estas tres alternativas defendiendo que la interpretación disposicional es superior en términos explicativos. Aquí tomamos como herramienta para el análisis la teoría de Díez (2014) de acuerdo con la cual las explicaciones científicas son instancias de subsunciones nomológicas ampliativas y especializadas. Concluimos que la mecánica bohmiana es explicativa y que su capacidad de proveer una explicación científica adecuada de los fenómenos no depende de la interpretación de la teoría, aclarando cómo hay que entender supuestas diferencias de poder explicativo como las invocadas por Esfeld et al. (2014).