En este trabajo se investiga la relevancia filosofica del Teorema de Bell a traves del estudio critico de las que se han venido senalando como posibles implicaciones de su confirmacion experimental, prestando especial atencion a su significado para la discusion filosofica del realismo. Estructurado en tres partes, en la primera se contextualiza historicamente el Teorema senalando los problemas respecto a los cuales se pregunta por su relevancia, problemas que se concretaron en el debate Einstein-Bohr. En la segunda parte se realiza un primer analisis formal del Teorema de Bell asi como de los experimentos realizados para contrastarlo. Finalmente, la significatividad del Teorema se discute en la tercera y ultima parte, en donde se analiza su relacion con cuestiones como la naturaleza del espacio-tiempo, la causalidad y la metafisica de la causacion, el holismo y/o la no-separabilidad y los criterios de individuacion, la naturaleza de la explicacion y la explicacion causal, o la definicion de objetividad. Entre las conclusiones alcanzadas cabe destacar que, ni el Teorema de Bell -su mero analisis logico-conceptual- soluciona los problemas de inteligibilidad de la mecanica cuantica -solo revela la dificultad de conciliar esta con la Teoria de la Relatividad-, ni trasciende los terminos en que Einstein y Bohr dejaron definido el debate al respecto, ni resuelve en modo alguno la disputa filosofica acerca del realismo, aunque es cierto que senala alguno de sus limites.
En este trabajo se investiga la relevancia filosofica del Teorema de Bell a traves del estudio critico de las que se han venido senalando como posibles implicaciones de su confirmacion experimental, prestando especial atencion a su significado para la discusion filosofica del realismo. Estructurado en tres partes, en la primera se contextualiza historicamente el Teorema senalando los problemas respecto a los cuales se pregunta por su relevancia, problemas que se concretaron en el debate Einstein-Bohr. En la segunda parte se realiza un primer analisis formal del Teorema de Bell asi como de los experimentos realizados para contrastarlo. Finalmente, la significatividad del Teorema se discute en la tercera y ultima parte, en donde se analiza su relacion con cuestiones como la naturaleza del espacio-tiempo, la causalidad y la metafisica de la causacion, el holismo y/o la no-separabilidad y los criterios de individuacion, la naturaleza de la explicacion y la explicacion causal, o la definicion de objetividad. Entre las conclusiones alcanzadas cabe destacar que, ni el Teorema de Bell -su mero analisis logico-conceptual- soluciona los problemas de inteligibilidad de la mecanica cuantica -solo revela la dificultad de conciliar esta con la Teoria de la Relatividad-, ni trasciende los terminos en que Einstein y Bohr dejaron definido el debate al respecto, ni resuelve en modo alguno la disputa filosofica acerca del realismo, aunque es cierto que senala alguno de sus limites.
El teorema de Bell es catalogado por algunos como el mas profundo descubrimiento de la ciencia. La idea que comunmente se presenta es que este obliga a escoger entre la tesis filosofica del realismo o la localidad, llegandose a afirmar que el realismo ha sido refutado por los fenomenos mismos. A la discusion acerca de la interpretacion del teorema de Bell, competen varias cuestiones de interes filosofico, particularmente cuestiones que se refieren a la ontologia cuantica, las caracteristicas del espacio-tiempo o, la naturaleza del realismo, por nombrar algunas. Este trabajo pretende analizar las implicaciones ontologicas y epistemologicas de las desigualdades de Bell y su relacion con la no localidad. Para tal efecto, se propone una orientacion filosofica inspirada en las ideas desarrolladas por Mario Bunge, dada su actitud de hacer filosofia a partir de los conocimientos cientificos. Con este objetivo, el trabajo parte desde los antecedentes historicos para luego desarrollar las ideas ontologicas y epistemologicas del realismo cientifico propuesto por Mario Bunge. Posteriormente se analizan las implicaciones fisicas de las desigualdades de Bell y su relacion con la no localidad, para terminar con la presentacion de una axiomatica de la mecanica cuantica con el fin de organizar las implicaciones ontologicas y epistemologicas de las desigualdades de Bell.
Las teorías físicas no solo predicen fenómenos, también configuran nuestra comprensión del espacio, el tiempo, la materia y la causalidad. Sin embargo, la contribución del análisis filosófico a la física continúa siendo objeto de debate. Este estudio examina los objetivos conceptuales de la filosofía de la física y su relación histórica y contemporánea con la práctica científica. Una reconstrucción histórica y conceptual muestra que la reflexión filosófica ha acompañado desarrollos fundamentales de las teorías físicas, desde la mecánica clásica hasta la relatividad, aunque su influencia ha variado entre períodos. Asimismo, identifica un diálogo renovado en torno a la medición cuántica y la decoherencia, los fundamentos de la gravitación y los límites de la evidencia cosmológica. Estos casos permiten distinguir la elaboración y contrastación experimental de teorías del examen crítico de sus supuestos, estructuras matemáticas e implicaciones ontológicas, sin considerar ambas actividades independientes. Aquí mostramos que la filosofía de la física contribuye a la comprensión científica al esclarecer qué implican las teorías acerca del mundo e identificar interrogantes que el éxito predictivo no resuelve por sí solo. Esta perspectiva sitúa el análisis filosófico como una investigación complementaria y explica su vigencia en el estudio de los fundamentos de la física.
La causalidad en la filosofíaLa noción de causalidad ha sido largamente debatida y analizada por gran cantidad de filósofos que encuentran en ella el misterio de un principio aparentemente necesario e indemostrable.Esta condición hace pensar en su validez para el conocimiento, pues gracias a ella, por ejemplo, se han desarrollado las ciencias en occidente y el hecho de que no pueda demostrarse formalmente, tal y como se demostraría cualquier teorema, hace que la discusión sobre su sentido y validez se convierta en algo irresoluto.Como lo que interesa ahora no es hacer un tratado histórico sobre la evolución filosófica de la idea de causalidad, sino preparar el debate que se desarrolla en torno a ella en la física, específicamente en la mecánica cuántica, se tomará el sentido estricto de la idea de causalidad para dicha ciencia.Obviamente, también deberá tocarse inicialmente su sentido filosófico en algunos autores, pues, si bien la discusión nace en la filosofía, no se desprende completamente de ella aunque pase a hacer referencia directa a ecuaciones y experimentos concretos.La idea de causalidad puede rastrearse, en la historia de las ideas, hasta los griegos.Se cree que Demócrito y la escuela de los atomistas fueron los primeros en hacer referencia explícita a ella.Sin embargo, la idea heredada por la ciencia proviene más concretamente de Aristóteles, quien realiza un primer estudio proponiendo cuatro causas: formal, material, eficiente y final; y, aunque no en todo su sentido, es la causa eficiente aristotélica la que retoma Descartes y la que se conoce, con algunas variaciones, en la física clásica.Básicamente la diferencia entre la causa eficiente aristotélica y la cartesiana radica en la definición que cada uno hace del movimiento, pues ésta hace referencia directa al motor de las cosas, a lo que las ocasiona o las produce.Restringir el papel de la causalidad a un solo principio demarca el comienzo de una discusión que toma básicamente dos caminos: el científico -en el sentido de las ciencias exactas-y el filosófico, que más adelante será abordado por el escepticismo.
Esta tesis consiste en una revision actual de la filosofia de la complementariedad,que fue propuesta por el fisico Niels Bohr, en el ano 1927, corno marco conceptual desde el que entender y explicar el formalismo matematico de la mecanica cuantica.Es importante comenzar por la exposicion y el analisis del ideal descriptivo de lasciencias clasicas porque la nueva teoria rompe por completo con todo el marco conceptualde la fisica anterior y necesita reconstruir otro distinto, a partir de nuevos postulados,principios e ideales, que satisfagan la necesidad de descripcion e interpretacion fisica de la naturaleza.Con su interpretacion del formalismo, Bohr pretende resolver los problemas dedescripcion, explicacion y comprension desde el nivel epistemologico: el nuevo marcopersigue cambiar el uso y el significado de los conceptos fisicos para que dejen de serproblematicos y desaparezcan las paradojas que su uso clasico provoca en la nueva ciencia,pero conservando la posibilidad de seguir utilizandolos. El objetivo de esto fue dotar de contenido fisico o intuitivo a la teoria cuantica, el cual se habia perdido con el desarrollo de su abstracto esquema matematico.En este aspecto, la critica de Einstein a la nueva mecanica situa el problema delrealismo de las teorias fisicas en el mismo nivel que el del contenido intuitivo de aquellas. Si bien el realismo fisico que defiende Einstein se fundamenta sobre una base intuitiva decaracter, esencialmente, espacial, la propuesta que aqui se defiende es entender el marco dela complementariedad desde un fundamento intuitivo, eminentemente, temporal. Este tipo de investigacion, a traves de la intuicion temporal, abre las puertas a una alternativa realista para la descripcion cuantica, novedosa y distinta del realismo clasico ysobre la que se podrian levantar algunos de los cimientos del sustrato ontologico masapropiados para la complementariedad y que mejor se ajusten al contenido epistemologicode esta, que el propio Bohr no tuvo en consideracion.
La presente tesis enfrenta la problemática de establecer si es posible construir una versión de la mecánica cuántica (MC) en espacios de Hilbert que trate al espacio y al tiempo en pie de igualdad, y considere a la simetría de Lorentz de manera explícita en teorías relativistas. La relevancia actual de este problema, intrínseco al área de fundamentos de la mecánica cuántica, radica en las potenciales implicancias para otras áreas como la información, la computación y la gravedad cuántica, y, sobre todo, para el reciente conjunto de ideas que yace en la intersección de las mismas. En la tesis se construye progresivamente un formalismo con las características deseadas, proporcionando así una respuesta afirmativa a la pregunta inicial. La construcción comienza con la generalización del formalismo de Page y Wootters al caso de partículas relativistas y luego al de varias partículas. Esto conlleva a introducir espacios de Hilbert ampliados a través de álgebras que tratan al tiempo y al espacio en pie de igualdad. A través del concepto de operador acción, una versión cuántica de la acción clásica, se establece la existencia de una correspondencia entre los espacios de Hilbert ampliados y la MC convencional. Se demuestra a su vez que la suma sobre historias de la formulación de Feynman adquiere un nuevo significado en estos espacios. Finalmente, se combinan todos los resultados anteriores en una discusión sobre las deficiencias del espacio de fases clásico para abarcar explícitamente simetrías del espacio-tiempo, y sobre como estas son heredadas por la MC, afectando incluso a su formulación ampliada. Se propone entonces una versión aumentada de la formulación Hamiltoniana clásica que involucra corchetes de Poisson simétricos en espacio-tiempo para campos de materia y corchetes de Poisson asociados a las posibles foliaciones del espacio-tiempo. Esta formulación clásica permite obtener ecuaciones de movimiento invariantes en el espacio de fase. Su cuantización lleva directamente a los espacios de Hilbert ampliados, dónde además la foliación es cuántica y la simetría de Lorentz explícita. Condicionando con respecto a autoestados de foliación, en analogía con el formalismo de Page y Wootters, se recupera la correspondencia con la MC convencional. Finalmente, se discuten las novedades introducidas por el formalismo, y su potencial para proporcionar nuevas intuiciones de carácter teórico, informacional y computacional, y para introducir teorías físicas que no encuentran una correspondencia con la MC usual.
Es bien conocida la posición crítica que Albert Einstein mantuvo frente a la interpretación del nuevo formalismo cuántico que se gestó en torno al Instituto de Física Teórica de Copenhague, dirigido por Niels Bohr, desde la tercera década del siglo XX hasta el fin de sus días. Simplificando la cuestión, suele afirmarse que aquel defendió una concepción realista de la ciencia, a diferencia de físicos como el propio Bohr, Werner Heisenberg, Wolfgang Pauli, también Max Born, y otros. Asimismo, frecuentemente se atribuye esa defensa del realismo científico a posiciones “conservadoras”, en la medida en que no supo adaptarse a las nuevas concepciones que exigía el mundo microfísico. En el presente artículo se pretende analizar el tipo de realismo preconizado por este eminente científico en el marco de sus convicciones epistemológicas, lo cual permitirá perfilar mejor cuál fue el fondo de su polémica con Bohr y, en general, su interpretación de la mecánica cuántica. Para ello se comienza analizando la relación entre teoría y experiencia, así como la noción einsteiniana de “realidad”, para pasar después a considerar su modo de concebir la noción de sistema cuántico individual, noción en la que convergen sus principales tesis acerca de la mencionada cuestión de la interpretación de la teoría cuántica.