en el presente artículo se presenta una reflexión en torno a los conceptos de estado y principio de superposición desde el contexto clásico y cuántico. Se resaltan las estrategias y nociones que utilizan los pensadores para la explicación de los fenómenos a nivel atómico; explicación que esta soportada por una formalización que el sujeto hace y por una imagen como soporte de su elaboración. Además, el proceso de formalización se caracteriza por la construcción de relaciones que dan cuenta del sistema. En este sentido, se dan ejemplos que permiten conceptualizar la noción de estado y el principio de superposición dentro de los dos contextos ya que estos juegan un papel fundamental en el formalismo de toda teoría física. El abordar este análisis permite aportar elementos para la enseñanza de la mecánica cuántica en ingeniería dando la posibilidad de desarrollar una práctica pedagógica y didáctica diferente a la usual.
Desde su aparición, la interpretación relacional de la mecánica cuántica (RQM) ha dado lugar a innumerables discusiones filosóficas, en particular en torno a la peculiar concepción del conocimiento que emerge de ella. En este trabajo me propongo analizar el modo en que RQM articula esta concepción a través de la noción de “información”. Primero, analizaré el modo en que su creador, Carlo Rovelli, comprende el conocimiento científico. Luego ofreceré una reconstrucción del argumento a favor de RQM y analizaré críticamente el modo en que la teoría articula ambos conceptos para brindar una imagen realista, naturalista y relacional del conocimiento científico. Dicho análisis revelará que, en su estado actual, RQM es incapaz de brindar una imagen coherente y el reciente intento por parte de sus defensores para subsanar este problema revela serias dificultades en el corazón de RQM, que demandan cambios profundos en la elaboración filosófica de la teoría.
En óptica la interferencia se ha descrito como resultado de la superposición de ondas de luz en el espacio ordinario. Sin embargo, esta descripción fenomenológica no parece ajustarse a la interferencia no-paraxial con fotones individuales en el espacio ordinario debido a la naturaleza corpuscular de los fotones y a que solo un fotón se mueve en la configuración en cada momento. El operador cuántico de interferencia, deducido del modelo matemático exacto (no-paraxial), indica que la morfología espacial de la interferencia es independiente de la presencia de fotones en la configuración y permanece inalterada en su ausencia. Esto sugiere una nueva interpretación de la interferencia en términos del confinamiento de los fotones en estados geométricos del espacio ordinario. Se discuten aquí las implicaciones físicas y fenomenológicas de esta nueva interpretación de la interferencia.