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Estudios Eclesiásticos Revista de investigación e información teológica y canónica

Abuso de la ley estadística en las teorías modernas (continuación)

José María Ibero

Published Jan 1, 1932• 0 citations
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Abstract

Las teorías modernas sobre la radioactividad han llevado a un abuso del concepto de ley estadística, sustituyendo el principio de causalidad por el mero azar. Se analiza el fenómeno de la desintegración atómica, que se describe comúnmente como espontáneo y regido por leyes estadísticas, y se cuestiona si realmente carece de causa determinante. Se argumenta que, aunque la distribución de los eventos radioactivos sigue patrones probabilísticos, esto no implica la ausencia de causalidad interna en los átomos. Se revisan posturas científicas contemporáneas, como las de Goldstein y De Broglie, quienes proponen que la estabilidad nuclear depende de interacciones específicas y no solo del azar. Se concluye que la ley estadística es útil para describir tendencias generales, pero no puede reemplazar la causalidad en la comprensión de los fenómenos físicos, pues los procesos atómicos siguen regidos por principios internos aún no completamente comprendidos.

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Abuso de la ley estadística en las teorías modernas

José María Ibero

El análisis aborda las interpretaciones modernas de la física cuántica, particularmente la sustitución de la causalidad por modelos estadísticos basados en el azar. Critica la postura de autores como Schrödinger, Born y Heisenberg, quienes atribuyen a fenómenos atómicos una indeterminación esencial, negando así la existencia de leyes naturales fijas. Desde la filosofía escolástica, se argumenta que esta visión omite la causalidad intrínseca del átomo, fundamentada en la teoría hilemórfica, que distingue entre esencia constante y accidentes variables. Se enfatiza que la variabilidad observada en las cargas eléctricas no invalida la determinación interna radicada en la forma sustancial del átomo, sino que refleja propiedades accidentales derivadas de su naturaleza esencial. El texto recupera la doctrina de Suárez y la escolástica para reafirmar la necesidad de leyes naturales en la física matemática, rechazando la reducción de la realidad a meras probabilidades.

Estudios Eclesiásticos Revista de investigación e información teológica y canónica•Jan 1, 1931•0 citations

Trascendencia filosófica de las investigaciones de la física matemática sobre la constitución de la materia

José A. Pérez del Pulgar

En un artículo previo, se había analizado una corriente de opinión que se está extendiendo entre los científicos —incluidos los católicos— y que —en opinión del autor— no debe aceptarse sin más. Esta corriente implica la negación de la causalidad verdadera en el mundo físico y de un determinismo en las leyes que lo rigen. Aunque el principio de cuantificación ha complicado la expresión matemática de las leyes físicas, lo que exige una revisión de algunas, especialmente en la mecánica atómica, el autor considera que el valor objetivo de estas discontinuidades y la aplicación de leyes mediante el cálculo de probabilidades y la mecánica estadística son temas clave para la filosofía natural. Por ello, se abordan brevemente estos puntos.

Estudios Eclesiásticos Revista de investigación e información teológica y canónica•Jan 1, 1931•0 citations

Funcionalidad y Causalidad.

Gérold Stahl

DESDE EL AÑO 1927, en que Heisenberg formuló su "relación de insegu ridad" no ha cedido la discusión en torno .a la causalidad.Existen excelentes trabajos que señalan el desarrollo.de toda esta problemática y sus correlaciones con diversos campos, de modo que este artículo pue de limitarse a un punto especial que sin embargo es decisivo: la proble mática de la causalidad respecto a sistemas totalmente formalizados.El análisis formal y la dilucidación consiguiente ele Jos términos y problemas, no sólo de aquellos que pertenecen a la ciencia respectiva sino también de los de la metaciencia correspondiente, puede aplicarse asimismo a la problemática de la causalidad.Procedamos como si dis pusiéramos de una ciencia empírica, la física, totalmente formalizada.En principio la trataremos independientemente de los trabajos de Hei senberg, sólo al final se incluye la inseguridad en las consideraciones.El presente artículo, aunque se ocupa de cuestiones de formalización, se desarrolla en un metalenguaje no formalizado que, sin embargo, deja ver claramente lo esencial de toda esta problemática.El sistema fi (la física formalizada) es un conjunto de teoremas.Los teoremas, que son expresiones, corresponderían así a los "principios", "leyes", etc., y a lo que se "deduce" de ellos; están formulados en el lenguaje de la lógica simbólica (del sistema superior de funciones) *'.Según procedimientos corrientes de la lógica simbólica, todos los teore mas pueden reformularse de tal modo que tengan la forma "Fa,�' y, ... ", donde la letra "F" denota una función proposicional n-posicional de orden k y "a", "W', "y", etc., constantes o variables libres, sean indi viduales o de funciones proposicionales de orden menor que k.Esto pue de hacerse cualquiera que sea el carácter que se atribuya a las "leyes" (causal, estadístico, etc.), de modo que en el fondo todas las leyes tienen trivialmente un carácter funcional.Si, en el ejemplo arriba menciona do, �' y, etc., están en relación unívoca con a, podemos escribir además

Revista de filosofía•May 17, 2017•0 citations

Significación filosófica de la causalidad en la física contemporánea

Ramón Queraltó

MORENO IPueden ser consideradas en principio dos nociones diversas acerca del contenido de la idea de causalidad; denominaremos a estas dos nociones causalidad en sentido amplio y causalidad en sentido estricto.La primera se refiere fundamentalmente a la existencia de una relación y una vinculación entre dos fenómenos o estados físicos.La naturaleza de este tipo de relación puede especificarse de muy diversos modos: como «circunstancias que acompañan» a un fenómeno, «datos concomitantes», «fenómenos contiguos» a un estado físico, etc.No se expresa en esta acepción de la causalidad ni la idea de una necesidad intrínseca, ni tampoco la de un determinismo unívoco.Es decir, lo que se quiere significar es la idea de una dependencia de un fenómeno con respecto a otro.Esta dependencia viene especificada a través de leyes, o sea, leyes de la naturaleza, que se expresan matemáticamente.En palabras de Max BORN: «La causalidad postula que hay leyes por las cuales el acontecer de una entidad B de una cierta clase depende del acontecer de una entidad A de otra clase, donde la palabra 'entidad' significa algún objeto físico, fenómeno, situación, o suceso.A es denominada la causa, B el efecto» l .

Anuario Filosófico•Oct 22, 2018•0 citations

Bohr y su filosofía de la física: epistemología y complementariedad

Aitor Calvo Fernández

[ES] Hoy en día hay sobradas razones para considerar la teoría cuántica como uno de los mayores éxitos de la física moderna. Después de unos primeros años dificultosos, inaugurados por el descubrimiento del cuanto de acción por Max Planck en 1900, la teoría física cuántica acumula éxitos y consigue describir una cantidad de fenómenos cada vez mayor. No obstante, también es una teoría que desafía a nuestra intuición, pues choca con las nociones más elementales de la física clásica. La validez del formalismo de la mecánica cuántica está fuera de toda duda, pero de este no se desprende inmediatamente una imagen de la realidad microscópica. Esto supone un problema serio, ya que el objetivo de la física es dar una descripción de la realidad, además de permitirnos manipularla. Profundizar en este tema es el motivo principal para hacer este trabajo. Una de las primeras soluciones al problema presentado, y también la más dominante,1 es la interpretación de Copenhague. Se asocian comúnmente a esta físicos como Max Born, Werner Heisenberg y Niels Bohr. Esta interpretación suele entenderse como sinónimo de indeterminismo, el principio de correspondencia de Bohr, la interpretación estadística de la función de onda de Born y la interpretación complementaria de Bohr de ciertos fenómenos atómicos.2 Sin embargo, a día de hoy se dispone de suficiente información para saber que bajo este término se agrupan interpretaciones muy diferentes entre sí.3 A pesar de las divergencias entre los autores mencionados, está ampliamente aceptado que la perspectiva general que comparten tiene su origen en el trabajo de Bohr.4 Así, he centrado el trabajo en su solución al problema de la física cuántica y en su filosofía de la física.

•Apr 17, 2018•0 citations

Causalidad y Mecánica Cuántica

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La causalidad en la filosofíaLa noción de causalidad ha sido largamente debatida y analizada por gran cantidad de filósofos que encuentran en ella el misterio de un principio aparentemente necesario e indemostrable.Esta condición hace pensar en su validez para el conocimiento, pues gracias a ella, por ejemplo, se han desarrollado las ciencias en occidente y el hecho de que no pueda demostrarse formalmente, tal y como se demostraría cualquier teorema, hace que la discusión sobre su sentido y validez se convierta en algo irresoluto.Como lo que interesa ahora no es hacer un tratado histórico sobre la evolución filosófica de la idea de causalidad, sino preparar el debate que se desarrolla en torno a ella en la física, específicamente en la mecánica cuántica, se tomará el sentido estricto de la idea de causalidad para dicha ciencia.Obviamente, también deberá tocarse inicialmente su sentido filosófico en algunos autores, pues, si bien la discusión nace en la filosofía, no se desprende completamente de ella aunque pase a hacer referencia directa a ecuaciones y experimentos concretos.La idea de causalidad puede rastrearse, en la historia de las ideas, hasta los griegos.Se cree que Demócrito y la escuela de los atomistas fueron los primeros en hacer referencia explícita a ella.Sin embargo, la idea heredada por la ciencia proviene más concretamente de Aristóteles, quien realiza un primer estudio proponiendo cuatro causas: formal, material, eficiente y final; y, aunque no en todo su sentido, es la causa eficiente aristotélica la que retoma Descartes y la que se conoce, con algunas variaciones, en la física clásica.Básicamente la diferencia entre la causa eficiente aristotélica y la cartesiana radica en la definición que cada uno hace del movimiento, pues ésta hace referencia directa al motor de las cosas, a lo que las ocasiona o las produce.Restringir el papel de la causalidad a un solo principio demarca el comienzo de una discusión que toma básicamente dos caminos: el científico -en el sentido de las ciencias exactas-y el filosófico, que más adelante será abordado por el escepticismo.

•Feb 4, 2014•0 citations
Las teorías modernas sobre la radioactividad han llevado a un abuso del concepto de ley estadística, sustituyendo el principio de causalidad por el mero azar. Se analiza el fenómeno de la desintegración atómica, que se describe comúnmente como espontáneo y regido por leyes estadísticas, y se cuestiona si realmente carece de causa determinante. Se argumenta que, aunque la distribución de los eventos radioactivos sigue patrones probabilísticos, esto no implica la ausencia de causalidad interna en los átomos. Se revisan posturas científicas contemporáneas, como las de Goldstein y De Broglie, quienes proponen que la estabilidad nuclear depende de interacciones específicas y no solo del azar. Se concluye que la ley estadística es útil para describir tendencias generales, pero no puede reemplazar la causalidad en la comprensión de los fenómenos físicos, pues los procesos atómicos siguen regidos por principios internos aún no completamente comprendidos.
El análisis aborda las interpretaciones modernas de la física cuántica, particularmente la sustitución de la causalidad por modelos estadísticos basados en el azar. Critica la postura de autores como Schrödinger, Born y Heisenberg, quienes atribuyen a fenómenos atómicos una indeterminación esencial, negando así la existencia de leyes naturales fijas. Desde la filosofía escolástica, se argumenta que esta visión omite la causalidad intrínseca del átomo, fundamentada en la teoría hilemórfica, que distingue entre esencia constante y accidentes variables. Se enfatiza que la variabilidad observada en las cargas eléctricas no invalida la determinación interna radicada en la forma sustancial del átomo, sino que refleja propiedades accidentales derivadas de su naturaleza esencial. El texto recupera la doctrina de Suárez y la escolástica para reafirmar la necesidad de leyes naturales en la física matemática, rechazando la reducción de la realidad a meras probabilidades.
En un artículo previo, se había analizado una corriente de opinión que se está extendiendo entre los científicos —incluidos los católicos— y que —en opinión del autor— no debe aceptarse sin más. Esta corriente implica la negación de la causalidad verdadera en el mundo físico y de un determinismo en las leyes que lo rigen. Aunque el principio de cuantificación ha complicado la expresión matemática de las leyes físicas, lo que exige una revisión de algunas, especialmente en la mecánica atómica, el autor considera que el valor objetivo de estas discontinuidades y la aplicación de leyes mediante el cálculo de probabilidades y la mecánica estadística son temas clave para la filosofía natural. Por ello, se abordan brevemente estos puntos.
DESDE EL AÑO 1927, en que Heisenberg formuló su "relación de insegu ridad" no ha cedido la discusión en torno .a la causalidad.Existen excelentes trabajos que señalan el desarrollo.de toda esta problemática y sus correlaciones con diversos campos, de modo que este artículo pue de limitarse a un punto especial que sin embargo es decisivo: la proble mática de la causalidad respecto a sistemas totalmente formalizados.El análisis formal y la dilucidación consiguiente ele Jos términos y problemas, no sólo de aquellos que pertenecen a la ciencia respectiva sino también de los de la metaciencia correspondiente, puede aplicarse asimismo a la problemática de la causalidad.Procedamos como si dis pusiéramos de una ciencia empírica, la física, totalmente formalizada.En principio la trataremos independientemente de los trabajos de Hei senberg, sólo al final se incluye la inseguridad en las consideraciones.El presente artículo, aunque se ocupa de cuestiones de formalización, se desarrolla en un metalenguaje no formalizado que, sin embargo, deja ver claramente lo esencial de toda esta problemática.El sistema fi (la física formalizada) es un conjunto de teoremas.Los teoremas, que son expresiones, corresponderían así a los "principios", "leyes", etc., y a lo que se "deduce" de ellos; están formulados en el lenguaje de la lógica simbólica (del sistema superior de funciones) *'.Según procedimientos corrientes de la lógica simbólica, todos los teore mas pueden reformularse de tal modo que tengan la forma "Fa,�' y, ... ", donde la letra "F" denota una función proposicional n-posicional de orden k y "a", "W', "y", etc., constantes o variables libres, sean indi viduales o de funciones proposicionales de orden menor que k.Esto pue de hacerse cualquiera que sea el carácter que se atribuya a las "leyes" (causal, estadístico, etc.), de modo que en el fondo todas las leyes tienen trivialmente un carácter funcional.Si, en el ejemplo arriba menciona do, �' y, etc., están en relación unívoca con a, podemos escribir además
MORENO IPueden ser consideradas en principio dos nociones diversas acerca del contenido de la idea de causalidad; denominaremos a estas dos nociones causalidad en sentido amplio y causalidad en sentido estricto.La primera se refiere fundamentalmente a la existencia de una relación y una vinculación entre dos fenómenos o estados físicos.La naturaleza de este tipo de relación puede especificarse de muy diversos modos: como «circunstancias que acompañan» a un fenómeno, «datos concomitantes», «fenómenos contiguos» a un estado físico, etc.No se expresa en esta acepción de la causalidad ni la idea de una necesidad intrínseca, ni tampoco la de un determinismo unívoco.Es decir, lo que se quiere significar es la idea de una dependencia de un fenómeno con respecto a otro.Esta dependencia viene especificada a través de leyes, o sea, leyes de la naturaleza, que se expresan matemáticamente.En palabras de Max BORN: «La causalidad postula que hay leyes por las cuales el acontecer de una entidad B de una cierta clase depende del acontecer de una entidad A de otra clase, donde la palabra 'entidad' significa algún objeto físico, fenómeno, situación, o suceso.A es denominada la causa, B el efecto» l .
[ES] Hoy en día hay sobradas razones para considerar la teoría cuántica como uno de los mayores éxitos de la física moderna. Después de unos primeros años dificultosos, inaugurados por el descubrimiento del cuanto de acción por Max Planck en 1900, la teoría física cuántica acumula éxitos y consigue describir una cantidad de fenómenos cada vez mayor. No obstante, también es una teoría que desafía a nuestra intuición, pues choca con las nociones más elementales de la física clásica. La validez del formalismo de la mecánica cuántica está fuera de toda duda, pero de este no se desprende inmediatamente una imagen de la realidad microscópica. Esto supone un problema serio, ya que el objetivo de la física es dar una descripción de la realidad, además de permitirnos manipularla. Profundizar en este tema es el motivo principal para hacer este trabajo. Una de las primeras soluciones al problema presentado, y también la más dominante,1 es la interpretación de Copenhague. Se asocian comúnmente a esta físicos como Max Born, Werner Heisenberg y Niels Bohr. Esta interpretación suele entenderse como sinónimo de indeterminismo, el principio de correspondencia de Bohr, la interpretación estadística de la función de onda de Born y la interpretación complementaria de Bohr de ciertos fenómenos atómicos.2 Sin embargo, a día de hoy se dispone de suficiente información para saber que bajo este término se agrupan interpretaciones muy diferentes entre sí.3 A pesar de las divergencias entre los autores mencionados, está ampliamente aceptado que la perspectiva general que comparten tiene su origen en el trabajo de Bohr.4 Así, he centrado el trabajo en su solución al problema de la física cuántica y en su filosofía de la física.
La causalidad en la filosofíaLa noción de causalidad ha sido largamente debatida y analizada por gran cantidad de filósofos que encuentran en ella el misterio de un principio aparentemente necesario e indemostrable.Esta condición hace pensar en su validez para el conocimiento, pues gracias a ella, por ejemplo, se han desarrollado las ciencias en occidente y el hecho de que no pueda demostrarse formalmente, tal y como se demostraría cualquier teorema, hace que la discusión sobre su sentido y validez se convierta en algo irresoluto.Como lo que interesa ahora no es hacer un tratado histórico sobre la evolución filosófica de la idea de causalidad, sino preparar el debate que se desarrolla en torno a ella en la física, específicamente en la mecánica cuántica, se tomará el sentido estricto de la idea de causalidad para dicha ciencia.Obviamente, también deberá tocarse inicialmente su sentido filosófico en algunos autores, pues, si bien la discusión nace en la filosofía, no se desprende completamente de ella aunque pase a hacer referencia directa a ecuaciones y experimentos concretos.La idea de causalidad puede rastrearse, en la historia de las ideas, hasta los griegos.Se cree que Demócrito y la escuela de los atomistas fueron los primeros en hacer referencia explícita a ella.Sin embargo, la idea heredada por la ciencia proviene más concretamente de Aristóteles, quien realiza un primer estudio proponiendo cuatro causas: formal, material, eficiente y final; y, aunque no en todo su sentido, es la causa eficiente aristotélica la que retoma Descartes y la que se conoce, con algunas variaciones, en la física clásica.Básicamente la diferencia entre la causa eficiente aristotélica y la cartesiana radica en la definición que cada uno hace del movimiento, pues ésta hace referencia directa al motor de las cosas, a lo que las ocasiona o las produce.Restringir el papel de la causalidad a un solo principio demarca el comienzo de una discusión que toma básicamente dos caminos: el científico -en el sentido de las ciencias exactas-y el filosófico, que más adelante será abordado por el escepticismo.