La interpretación de John Von Neumann plantea una serie de interrogantes sobre la naturaleza de la realidad, el papel del observador y la relación entre lo físico y lo mental. Estos interrogantes pueden ser abordados desde una perspectiva kantiana, quien propuso una distinción entre fenómeno y noúmeno, es decir, entre lo que aparece a nuestra experiencia y lo que existe en sí mismo. Si bien, ambos autores no son contemporáneos, hay algunas relaciones epistemológicas que convienen abordar. En este sentido, el presente trabajo pretende realizar un acercamiento entre las ideas de I. Kant y J. Von Neumann, pues este ayudaría a comprender ciertos aspectos filosóficos que no se han abordado del todo sobre las ideas de Von Neumann sobre el colapso de la función de onda. Asimismo, se debe resaltar la relevancia del mismo, dada la poca literatura que hay al respecto y en el que no se da una relación explicita entre ambos autores. También es posible afirmar que este trabajo permitirá integrar aspectos del idealismo trascendental y la física de partículas.
La interpretación de John Von Neumann plantea una serie de interrogantes sobre la naturaleza de la realidad, el papel del observador y la relación entre lo físico y lo mental. Estos interrogantes pueden ser abordados desde una perspectiva kantiana, quien propuso una distinción entre fenómeno y noúmeno, es decir, entre lo que aparece a nuestra experiencia y lo que existe en sí mismo. Si bien, ambos autores no son contemporáneos, hay algunas relaciones epistemológicas que convienen abordar. En este sentido, el presente trabajo pretende realizar un acercamiento entre las ideas de I. Kant y J. Von Neumann, pues este ayudaría a comprender ciertos aspectos filosóficos que no se han abordado del todo sobre las ideas de Von Neumann sobre el colapso de la función de onda. Asimismo, se debe resaltar la relevancia del mismo, dada la poca literatura que hay al respecto y en el que no se da una relación explicita entre ambos autores. También es posible afirmar que este trabajo permitirá integrar aspectos del idealismo trascendental y la física de partículas.
«Filosofía en la frontera cuántica» es una obra que examina los fundamentos del conocimiento científico desde la filosofía de la ciencia, centrada en los desafíos conceptuales de la mecánica cuántica. A partir de una lectura crítica y rigurosa, el autor propone una relectura trascendental del fenómeno cuántico, articulando elementos de la tradición kantiana con una reflexión sobre las condiciones que hacen posible el conocimiento. Más que una revisión técnica, el libro invita a repensar las fronteras del pensamiento: el sujeto que observa, el marco que configura y la realidad que resiste. Conceptos como la función de onda, el colapso cuántico y la indeterminación se abordan como problemas epistemológicos, no solo físicos. La obra se inscribe en el desarrollo de una epistemología de frontera, orientada a renovar el diálogo entre filosofía y ciencia, y a replantear las bases del saber contemporáneo. En el contexto latinoamericano, representa una contribución original al reivindicar la filosofía como herramienta crítica para interrogar los fundamentos del conocimiento científico.
[ES] Hoy en día hay sobradas razones para considerar la teoría cuántica como uno de los mayores éxitos de la física moderna. Después de unos primeros años dificultosos, inaugurados por el descubrimiento del cuanto de acción por Max Planck en 1900, la teoría física cuántica acumula éxitos y consigue describir una cantidad de fenómenos cada vez mayor. No obstante, también es una teoría que desafía a nuestra intuición, pues choca con las nociones más elementales de la física clásica. La validez del formalismo de la mecánica cuántica está fuera de toda duda, pero de este no se desprende inmediatamente una imagen de la realidad microscópica. Esto supone un problema serio, ya que el objetivo de la física es dar una descripción de la realidad, además de permitirnos manipularla. Profundizar en este tema es el motivo principal para hacer este trabajo. Una de las primeras soluciones al problema presentado, y también la más dominante,1 es la interpretación de Copenhague. Se asocian comúnmente a esta físicos como Max Born, Werner Heisenberg y Niels Bohr. Esta interpretación suele entenderse como sinónimo de indeterminismo, el principio de correspondencia de Bohr, la interpretación estadística de la función de onda de Born y la interpretación complementaria de Bohr de ciertos fenómenos atómicos.2 Sin embargo, a día de hoy se dispone de suficiente información para saber que bajo este término se agrupan interpretaciones muy diferentes entre sí.3 A pesar de las divergencias entre los autores mencionados, está ampliamente aceptado que la perspectiva general que comparten tiene su origen en el trabajo de Bohr.4 Así, he centrado el trabajo en su solución al problema de la física cuántica y en su filosofía de la física.
La intención de este artículo es analizar las posiciones desplegadas por Albert Einstein y Niels Bohr en lo que respecta a su interpretación de la mecánica cuántica. El propósito es mostrar que ambos compartieron, pese a sus diferencias, la búsqueda por alcanzar una descripción objetiva del mundo cuántico. Einstein desde una actitud más crítica hacia la formulación actual de la teoría, mientras que Bohr realizó una enunciación que buscó describir objetivamente los fenómenos cuánticos. Para desarrollar la crítica de Einstein al modelo cuántico, conviene detenernos brevemente en algunas consideraciones sobre su interpretación del conocimiento y la realidad. El creador de la teoría de la relatividad entiende que la realidad existe, que el universo tiene una estructura propiamente cognoscible a partir de la que el hombre puede construir una imagen del mundo que nos lo haga racional. El desarrollo del conocimiento parte para Einstein de la experiencia sensible, a partir de la cual comienza el proceso metafísico de generación de conceptos o categorías. Estos, a diferencia de las categorías kantianas, son una libre creación humana, que nos compromete con una forma particular de interpretar y pensar el mundo. Podemos entonces, desde este desarrollo, derivar las leyes de la naturaleza (EA1-068), generando una teoría física, presentada como "un intento por construir conceptualmente un modelo del mundo real, así como de su estructura regida por leyes” (EA 1-603). La estructura de una teoría es el proceso dinámico en el que participa la razón, que desde su creatividad provee la estructura, y la experiencia, quien solamente juzga la validez de la teoría.
El estudio aborda un analisis de las razones y factores que llevaron a los fisicos cuanticos mas eminentes del siglo xx a preguntarse acerca de la naturaleza de la consciencia. Concretamente, se profundiza en los escritos de los cuanticos de principios del siglo xx (delbruck, bohr, heisenberg, born, pauli, jordan, planck, schrodinger, eddington, von neumann) y de algunos autores posteriores (wigner, prigogine, penrose).
Se argumenta que la singularidad que se produce en el momento de la reduccion de la funcion de onda cuantica conduce a un punto en el que se recurre a la consciencia como ontologia ultima que objetiviza la realidad, lo que introduce en la fisica una entidad tradicionalmente ajena a ella que tambien hay que explicar: Introducir la consciencia en la mecanica cuantica implica necesariamente tener que explicarla, acometiendo cada autor la tarea a su manera (concepciones fisicalistas, filosofia de la complementariedad, dualismo cartesiano, idealismo, positivismo, etc.), para proseguir con el programa de esclarecimiento de la realidad sub-atomica.
El objetivo principal de este trabajo consiste en reflexionar acerca de los supuestos filosóficos que subyacen a la interpretación que Bohr efectúa acerca de la mecánica cuántica. Se señala que, en última instancia, Bohr renuncia a conocer lo que las cosas son en sí mismas, retomando de ese modo el espíritu de la revolución instaurada por Kant en la historia del pensamiento occidental. En primer lugar, me ocuparé de reconstruir el argumento presente en lo que se conoce como E.P.R. En este texto es cuestionada la completitud de la mecánica cuántica. En segundo término se analizara la respuesta brindada por Bohr. Y por último, me detendré en algunas cuestiones acerca de la relación entre Kant y Bohr.
Es bien conocida la posición crítica que Albert Einstein mantuvo frente a la interpretación del nuevo formalismo cuántico que se gestó en torno al Instituto de Física Teórica de Copenhague, dirigido por Niels Bohr, desde la tercera década del siglo XX hasta el fin de sus días. Simplificando la cuestión, suele afirmarse que aquel defendió una concepción realista de la ciencia, a diferencia de físicos como el propio Bohr, Werner Heisenberg, Wolfgang Pauli, también Max Born, y otros. Asimismo, frecuentemente se atribuye esa defensa del realismo científico a posiciones “conservadoras”, en la medida en que no supo adaptarse a las nuevas concepciones que exigía el mundo microfísico. En el presente artículo se pretende analizar el tipo de realismo preconizado por este eminente científico en el marco de sus convicciones epistemológicas, lo cual permitirá perfilar mejor cuál fue el fondo de su polémica con Bohr y, en general, su interpretación de la mecánica cuántica. Para ello se comienza analizando la relación entre teoría y experiencia, así como la noción einsteiniana de “realidad”, para pasar después a considerar su modo de concebir la noción de sistema cuántico individual, noción en la que convergen sus principales tesis acerca de la mencionada cuestión de la interpretación de la teoría cuántica.