La aparición de la mecánica cuántica en la primera mitad del Siglo XX significó un enorme avance en la ciencia y en particular en la física, con una irradiación sobre todo el quehacer de las comunidades científicas del mundo. Ha sido una de las teorías más exitosas de la historia del pensamiento científico. No obstante, sus problemas de interpretación fueron y son muy complejos. Sir Karl. R. Popper intento defender la postura del “Realismo Metafísico” ante este verdadero tsunami, producido por la teoría cuántica. En este texto revisamos esa situación llevada adelante por Popper frente a la interpretación cuántica del mundo. Por su parte, el objetivo de este artículo dice relación con explorar la importancia del realismo metafísico en el quehacer de la ciencia. Mientras que la metodología utilizada, dirá relación con tomar un gran hecho científico, como fue el caso de la teoría cuántica, y llevar adelante un análisis en torno a las diversas interpretaciones de la misma que implican, finalmente la discusión sobre el realismo metafísico como un supuesto que da sentido al trabajo científico.
La aparición de la mecánica cuántica en la primera mitad del Siglo XX significó un enorme avance en la ciencia y en particular en la física, con una irradiación sobre todo el quehacer de las comunidades científicas del mundo. Ha sido una de las teorías más exitosas de la historia del pensamiento científico. No obstante, sus problemas de interpretación fueron y son muy complejos. Sir Karl. R. Popper intento defender la postura del “Realismo Metafísico” ante este verdadero tsunami, producido por la teoría cuántica. En este texto revisamos esa situación llevada adelante por Popper frente a la interpretación cuántica del mundo. Por su parte, el objetivo de este artículo dice relación con explorar la importancia del realismo metafísico en el quehacer de la ciencia. Mientras que la metodología utilizada, dirá relación con tomar un gran hecho científico, como fue el caso de la teoría cuántica, y llevar adelante un análisis en torno a las diversas interpretaciones de la misma que implican, finalmente la discusión sobre el realismo metafísico como un supuesto que da sentido al trabajo científico.
Es bien conocida la posición crítica que Albert Einstein mantuvo frente a la interpretación del nuevo formalismo cuántico que se gestó en torno al Instituto de Física Teórica de Copenhague, dirigido por Niels Bohr, desde la tercera década del siglo XX hasta el fin de sus días. Simplificando la cuestión, suele afirmarse que aquel defendió una concepción realista de la ciencia, a diferencia de físicos como el propio Bohr, Werner Heisenberg, Wolfgang Pauli, también Max Born, y otros. Asimismo, frecuentemente se atribuye esa defensa del realismo científico a posiciones “conservadoras”, en la medida en que no supo adaptarse a las nuevas concepciones que exigía el mundo microfísico. En el presente artículo se pretende analizar el tipo de realismo preconizado por este eminente científico en el marco de sus convicciones epistemológicas, lo cual permitirá perfilar mejor cuál fue el fondo de su polémica con Bohr y, en general, su interpretación de la mecánica cuántica. Para ello se comienza analizando la relación entre teoría y experiencia, así como la noción einsteiniana de “realidad”, para pasar después a considerar su modo de concebir la noción de sistema cuántico individual, noción en la que convergen sus principales tesis acerca de la mencionada cuestión de la interpretación de la teoría cuántica.
La intención de este artículo es analizar las posiciones desplegadas por Albert Einstein y Niels Bohr en lo que respecta a su interpretación de la mecánica cuántica. El propósito es mostrar que ambos compartieron, pese a sus diferencias, la búsqueda por alcanzar una descripción objetiva del mundo cuántico. Einstein desde una actitud más crítica hacia la formulación actual de la teoría, mientras que Bohr realizó una enunciación que buscó describir objetivamente los fenómenos cuánticos. Para desarrollar la crítica de Einstein al modelo cuántico, conviene detenernos brevemente en algunas consideraciones sobre su interpretación del conocimiento y la realidad. El creador de la teoría de la relatividad entiende que la realidad existe, que el universo tiene una estructura propiamente cognoscible a partir de la que el hombre puede construir una imagen del mundo que nos lo haga racional. El desarrollo del conocimiento parte para Einstein de la experiencia sensible, a partir de la cual comienza el proceso metafísico de generación de conceptos o categorías. Estos, a diferencia de las categorías kantianas, son una libre creación humana, que nos compromete con una forma particular de interpretar y pensar el mundo. Podemos entonces, desde este desarrollo, derivar las leyes de la naturaleza (EA1-068), generando una teoría física, presentada como "un intento por construir conceptualmente un modelo del mundo real, así como de su estructura regida por leyes” (EA 1-603). La estructura de una teoría es el proceso dinámico en el que participa la razón, que desde su creatividad provee la estructura, y la experiencia, quien solamente juzga la validez de la teoría.
En este artículo sostengo que la teoría cuántica estándar tiene una interpretación minimal sobre la cual todos los físicos están de acuerdo. Dicha interpretación es suficiente para cualquier aplicación de la teoría y ha sido confirmada por innumerables experimentos. Sin embargo, no proporciona una imagen global del mundo cuántico ni una ontología pretendida para la teoría cuántica. Por esa razón, se han propuesto diversas interpretaciones totales con el fin de completar la interpretación minimal. Argumento, entonces, que dichas interpretaciones, que son empíricamente equivalentes, pero incompatibles entre sí, constituyen empresas metafísicas que no pueden ser confirmadas por ninguna experiencia concebible. Por otra parte, afirmo que el programa de hallar la ontología de la teoría cuántica se basa en el falso supuesto de que existe una única ontología compatible con cada teoría física. Concluyo que no existe ningún camino directo desde el formalismo de la teoría cuántica a una ontología pretendida, ni tampoco desde determinados supuestos metafísicos hacia el formalismo cuántico.
A lo largo de la historia de la actividad científica, el programa del realismo científico, mediante una serie de proyecciones metafísicas, ha guiado la construcción de teorías científicas y la imagen de la naturaleza. A finales del siglo XIX, se dará una crisis científica que acabará por poner en duda el paradigma de la mecánica clásica, haciendo surgir nuevas teorías físicas fundamentales. La mecánica cuántica, como nuevo paradigma de la física contemporánea, se construirá sobre las convicciones antirrealistas de científicos como Max Born, Niels Bohr o Werner Heisenberg. Sin embargo, las certezas realistas sobre las que se había construido la actividad científica no eran sencillas de abandonar, científicos como Einstein explorarían la posibilidad de recuperar la imagen realista de la naturaleza para la física, entrando en debate con la mecánica cuántica.
La mecanica cuantica ha entrado de lleno en la cultura popular. Con gran frecuencia, sin embargo, lo ha hecho acompanada de mensajes poco claros e incluso fuertes distorsiones. El fenomeno puede relacionarse con la dificultad para interpretar la teoria; es decir, para reconciliar su formalismo con nuestras intuiciones naturales acerca del mundo fisico. ?Se debe la mala comunicacion de la mecanica cuantica a la falta de una interpretacion clara? ?U obedece mas bien a la insistencia que muchos ponen en buscar una interpretacion que, en el fondo, resulta innecesaria? Dicho debate guarda una estrecha conexion con dos posturas filosoficas: el realismo y el instrumentalismo. Una mirada atenta a la historia de la ciencia y al cambio que supuso la llegada de la mecanica cuantica revela por que resulta tan dificil renunciar por completo a cualquiera de ellas.
Paul Feyerabend revela los supuestos metafísicos implícitos en el principio de complementariedad de Niels Bohr. Advierte la necesidad de examinar racionalmente estos supuestos para evitar que estos degeneren en dogmas que imposibiliten el progreso de la teoría cuántica. El artículo tiene como objeto mostrar cómo, a partir de la crítica y análisis de estos supuestos ontológicos, este filósofo comienza a bosquejar su pluralismo teórico, el cual, en última instancia, constituye un modelo de ciencia donde la reflexión metafísica no solo tiene un importante papel precientífico, sino que es en ella misma donde se resuelve el curso de la actividad científica. Creemos que el pluralismo epistemológico, lejos de destruir la ciencia y promover el irracionalismo que habitualmente se le atribuye, nos señala una posible y auténtica solución al problema de la relación ciencia-metafísica