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Revista Mexicana de Física E

La filosofía frente al objeto cuántico

J.A. López Mosqueda, Vicente Aboites

Published Jan 1, 2017• 2 citations
OpenAlex

Abstract

"Con frecuencia la f´ısica cu´antica y con ella la historia de su desarrollo suele presentarse como uno de los logros cient´ıficos e intelectuales m´as destacados del siglo XX. Por otra parte, y es algo que no resulta del todo novedoso, se sabe que la caracterizaci ´on de esta ´area de la f´ısica como “revolucionaria” ha dependido en buena medida de sus consecuencias a nivel cient´ıfico, te´orico y experimental, pero tambi´en a nivel de los problemas filos´oficos que ha ventilado desde su origen. No obstante, desde el punto de vista de la filosof´ıa consideramos que si bien el conocimiento que se tiene actualmente de los horizontes filos´oficamente fecundos de la f´ısica cu´antica no es del todo limitado, es necesario, a favor de una mayor profundizaci´on, volcar nuestra atenci´on en el problema ontol´ogico del objeto cu´antico. En este sentido este trabajo representa el esfuerzo de elaborar una reflexi´on filos´ofica referente a la cuesti´on sobre la naturaleza del objeto cu´antico. Una suposici´on de orden general advierte, en principio, que la realidad est´a compuesta de objetos, cosas o entidades mismos que se encuentran en cualquier teor´ıa, tanto f´ısica, como filos´ofica. Frente a ello y como actividades fundamentalmente generadoras de conocimiento efectivo la f´ısica, as´ı como la filosof´ıa, necesariamente deben asumir el compromiso de definir y delimitar el estatus ontol´ogico de las entidades que postulan. De cara a esta consigna la f´ısica cu´antica supone una significativa dificultad en materia ontol´ogica dado que, al interior de sus presupuestos fundamentales, el comportamiento y las propiedades de las entidades subat´omicas implican la violaci´on del principio ontol´ogico de identidad (y otras de sus formas como las relaciones de causalidad); la descripci´on del mundo f´ısico, manifiesta en la teor´ıa cu´antica, introduce elementos como la incertidumbre, la no-identidad y la falta de localidad puntual lo que, en t´erminos generales, implica, por un lado, la emergencia de un nuevo tipo de cientificidad y, por otro, una aut´entica reformulaci´on ontol´ogica. Dado que los objetos de la teor´ıa cu´antica distan de ser los exhibidos por la f´ısica cl´asica, surge la interrogante acerca del c´omo son, ontol´ogicamente, los objetos postulados por una teor´ıa con las peculiaridades exhibidas por la f´ısica cu´antica (qu´e son, c´omo son y qu´e determinaciones ontol´ogicas tienen, es decir, qu´e ontolog´ıa subyace a estas entidades y qu´e tipo de ontolog´ıa implica la teor´ıa cu´antica). Con esto en consideraci´on, se discute que el enfoque ontol´ogico de la f´ısica cu´antica en t´erminos de potencialidad-actualidad guarda semejanza respecto a los conceptos “acto” y “potencia” utilizados en la Metaf´ısica de Arist´oteles para explicar el devenir del Ser. Finalmente se se˜nala que la ontolog´ıa intr´ınseca de la mec´anica cu´antica exhibe abiertamente que la realidad, lejos de ser simple, concreta y univoca implica una creciente complejidad."

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El problema de la causalidad en la mecánica cuántica

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Para poder aclarar cómo ha afectado la mecánica cuántica a los conceptos de causalidad y azar, hay que tener en cuenta que esta teoría no surgió como consecuencia de una maduración conceptual de la propia física o de los que la cultivaban. Todo lo contrario: nació y creció a contrapelo de la mentalidad dominante, y en cierto modo sigue teniendo en contra las preferencias personales de la mayoría de los que bregan con ella. Sus creadores cuestionaron y redefinieron las principales categorías de determinación, pero no por gusto, sino por necesidad. Casi todos hubieran deseado otra cosa muy diferente. Es una teoría que sólo ha contado de un modo parcial y provisional con las simpatías de sus gestores y destinatarios. Sería más exacto decir que han aprendido a resignarse a ella. Su fuerza ha residido desde el principio y hasta el presente en los hechos. El mundo es como es, no como les gustaría que fuese a los que se encargan de estudiarlo. Y hay muchos a los que no gusta la imagen resultante. A pesar de que la llamemos ciencia empírica, los que la crean casi siempre han pospuesto la experiencia a consideraciones lógicas, ontológicas e incluso estéticas. En este banquete los hechos han figurado siempre como parientes pobres, cuya presencia no se puede obviar, pero de los que se espera una presencia complaciente y discreta. Sin embargo, a veces la prima del pueblo rompe el protocolo y hace que salgan a la luz algunos conflictos soterrados. Algo parecido ocurrió en esta ocasión: la naturaleza dijo «¡No!» a la camisa de fuerza que pretendía imponérsele. Y lo hizo como ella sabe, produciendo resultados inesperados en los experimentos y suscitando fenómenos refractarios a las rutinas teóricas autorizadas. Hubo que buscar alternativas, empezando por las más aceptables y terminando por las menos gratas. La discontinuidad cuántica pertenecía a esta última clase.

Eikasía Revista de Filosofía•Jul 6, 2026•0 citations

La ciencia post no-clásica y la filosofía

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Hoy día, cuando nos preparamos a traspasar el humbral del siglo XXI, es evidente, que entre todas las formas de la conciencia social la ciencia es la que goza de mayor prestigio y autoridad y a la que debemos nuestra concepción del mundo, nuestro modo de ser, conocer y actuar.El siglo XX se puede definir, sin dudas, como el siglo de la Ciencia y ha sido ésta la que, en gran medida ha determinado las peculiaridades básicas de nuestra Civilización y las características del desarrollo de la Cultura.Entendiendo por Civilización una forma histórica específica de relaciones entre el Hombre y la Naturaleza, cuya esencia radica en la forma de asimilación por el Hombre del "cuerpo físico" de ésta y su transformación en objetos artificiales para su uso y consumo, así como por la elaboración de instrumentos, procedimientos y métodos de esa "asimilación" o "apropiación".Todo lo que creado por el Hombre en este proceso ha recibido el nombre de "Segunda naturaleza" o Cultura.El desarrollo de la Civilización, y si se quiere su progreso, implica un perfeccionamiento constante o una optimización de estas relaciones, pero también un incremento de sus dos tipos básicos de producción: la de objetos y bienes materiales y la producción de ideas, o sea, la producción espiritual, es decir, la creación de la Cultura y sus formas: la Ciencia, la Filosofía, la Religión, el Arte, etc. Las que han recibido el nombre de "formas de la conciencia social".El papel que juega la ciencia en la sociedad contemporánea no es una simple casualidad, ni una situación pasajera, sino un Éndoxa: Series Filosóficas, n'4,1994, UNED, Madrid

ENDOXA•Jan 1, 1994•0 citations

Introducción

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Estudios filosofía historia letras•Jan 1, 1995•0 citations

La física cuántica, el observador y la creatividad

Olena Klimenko

El presente artículo es un ensayo que expone algunas reflexiones sobre los aportes de los conceptos de la física cuántica a la concepción del ser humano y su relación consigo mismo y con el mundo. Se observa la comprensión del universo como un ser viviente, en el cual las causas de los fenómenos manifiestos provienen de un plano oculto y no manifiesto; allí el ser humano es concebido como una parte integral de un campo energético común, en el cual, mediante el principio de la no-localidad, cada acción, palabra y pensamiento provocan consecuencias a menudo inimaginables. Además, según esta perspectiva, la responsabilidad de cada uno por sus propios actos y pensamientos es una cuestión ineludible, de forma que somos realmente creadores activos de nuestra personalidad y vida. Esta manera de comprender el estado de cosas en el universo exige de cada uno de nosotros una revisión urgente de nuestros paradigmas personales, de nuestra filosofía y de nuestro grado de implicación tanto en los argumentos de nuestra vida, como en los acontecimientos sociales.

Pensando Psicología•Jun 1, 2011•0 citations

Presentación Editorial

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Introdução

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INTRODUÇÃOConstatei pelo meu longo périplo por várias universidades, congressos, encontros, simpósios, tanto de Filosofia como de Física, que os filósofos desconhecem a Física na mesma proporção que os físicos desconhecem a Filosofia.Os filósofos alegam que a Física enveredou por técnicas e matemáticas muito especializadas tornando-se de difícil compreensão para quem não tiver um longo adestramento nos métodos matemáticos e experimentais utilizados.Já os físicos, ainda mais pragmáticos, alegam que a Filosofia pouca ou nenhuma utilidade para eles terá.Alguns mais radicais chegam a dizer de alto e bom tom que "a Filosofia é pura perda de tempo".Tenho por objetivo maior mostrar que ambos estão equivocados.O mal-entendido e a falta de comunicação entre as duas comunidades dão-se principalmente pela forma pontual, a-histórica e antifilosófica como são ensinadas e divulgadas as ciências, e dentre estas a Física, em nossas escolas e universidades.Pretendo assim apresentá-la (notadamente a Teoria da Relatividade e a Teoria Quântica) de ângulos bastante distintos de como é normalmente apresentada nas nossas instituições de ensino e pesquisa.Acredito que a forma em que serão expostas as duas mais importantes teorias da Física moderna, desvelando as suas múltiplas articulações com a Filosofia, poderá ser útil não só a filósofos e físicos, mas também a um público culto interessado nas principais indagações da contemporaneidade.Sempre que possível, estarei buscando um justo equilíbrio de forças do pensamento científico e filosófico, visando o centro de gravidade dessas atividades do espírito humano.Para sossego dos físicos mais ortodoxos, é, no entanto, importante sublinhar que a abordagem com a qual aqui será tratada a Física não pretende substituir os métodos tradicionais de operar os conceitos matemáticos, pois seria temerário supor que seu aprendizado possa ser feito sem um amplo e seguro domínio do ferramental matemático.Sabe-se perfeitamente o poder da matemática não só como a linguagem da Física, mas também como a grande metáfora da natureza, que através de um simples signo, ou uma relação entre eles, pode representar uma extensa narrativa dos fenômenos naturais.A conquista do quantitativo e da precisão adquiridos a partir da revolução científica do séc.XVII é irreversível, e só foi possível com a matematização | 30 | dos fenômenos ocorrida a partir de Kepler e Galileo.O que pretendo é servir de harmonia e contraponto filosófico às construções matemáticas operacionais da Física que tanto assustam os não-iniciados, vislumbrando nesta ciência uma aproximação essencial com a Filosofia, a Educação e a cultura.No linguajar médico significaria propor, para a cura da pedagogia da Física, um tratamento alternativo sem remoção da medicação principal.O que me move a propor esse novo ângulo de visada sobre a Ciência, e sobre a Física, em particular, é, repito, a forma estanque e pontual com que ela é geralmente ensinada nas salas de aula de nossos estabelecimentos de ensino médio e superior.A Física apresentada nas academias parece bastar-se a si própria tal qual um castelo feudal isolado por profundos fossos que ocultam os vínculos com a história do pensamento filosófico ou da práxis cotidiana, repelindo filósofos e outros pensadores da cultura.De fato, os textos, ementas, planos de cursos das disciplinas de Física, adotados e praticados nas salas de aulas das universidades brasileiras, desde o pós-guerra, são, em sua grande maioria, traduções e adaptações de textos de autores norte-americanos, apresentando a Física em complexas construções matemáticas fundadas em exaustivos programas experimentais.Segundo esses textos, foi inventada por Newton, reinventada por Einstein, tendo em Galileo uma espécie de coadjuvante esforçado, porém pouco eficiente.Kepler e Copérnico são agraciados com uns poucos parágrafos.Descartes, Kant ou Hume quase nunca são mencionados; e nosso filósofo homenageado, Spinoza, um ilustre desconhecido.Esses textos e programas, tecnicamente corretos, porém, sob os pontos de vista histórico e filosófico, extremamente pobres, já formaram várias gerações de físicos, químicos, engenheiros, matemáticos e professores com inegável eficiência e pragmatismo.No entanto, pelo menos três reflexões muito preciosas se perderam neste processo de aprendizagem: a possibilidade da Física abrir-se às questões metafísicas, aparentemente tão distantes, mas que no passado lhe deram origem; buscar na Física, particularmente em algumas de suas teorias, elementos relevantes para alguns dos problemas mais básicos da teoria do conhecimento, como sua origem, a essência ou possibilidade; e finalmente restituir o sentido originário de tempo na história da criação científica, buscando sua imbricação com outras atividades do espírito.

EDUFBA eBooks•Jan 1, 2009•0 citations
"Con frecuencia la f´ısica cu´antica y con ella la historia de su desarrollo suele presentarse como uno de los logros cient´ıficos e intelectuales m´as destacados del siglo XX. Por otra parte, y es algo que no resulta del todo novedoso, se sabe que la caracterizaci ´on de esta ´area de la f´ısica como “revolucionaria” ha dependido en buena medida de sus consecuencias a nivel cient´ıfico, te´orico y experimental, pero tambi´en a nivel de los problemas filos´oficos que ha ventilado desde su origen. No obstante, desde el punto de vista de la filosof´ıa consideramos que si bien el conocimiento que se tiene actualmente de los horizontes filos´oficamente fecundos de la f´ısica cu´antica no es del todo limitado, es necesario, a favor de una mayor profundizaci´on, volcar nuestra atenci´on en el problema ontol´ogico del objeto cu´antico. En este sentido este trabajo representa el esfuerzo de elaborar una reflexi´on filos´ofica referente a la cuesti´on sobre la naturaleza del objeto cu´antico. Una suposici´on de orden general advierte, en principio, que la realidad est´a compuesta de objetos, cosas o entidades mismos que se encuentran en cualquier teor´ıa, tanto f´ısica, como filos´ofica. Frente a ello y como actividades fundamentalmente generadoras de conocimiento efectivo la f´ısica, as´ı como la filosof´ıa, necesariamente deben asumir el compromiso de definir y delimitar el estatus ontol´ogico de las entidades que postulan. De cara a esta consigna la f´ısica cu´antica supone una significativa dificultad en materia ontol´ogica dado que, al interior de sus presupuestos fundamentales, el comportamiento y las propiedades de las entidades subat´omicas implican la violaci´on del principio ontol´ogico de identidad (y otras de sus formas como las relaciones de causalidad); la descripci´on del mundo f´ısico, manifiesta en la teor´ıa cu´antica, introduce elementos como la incertidumbre, la no-identidad y la falta de localidad puntual lo que, en t´erminos generales, implica, por un lado, la emergencia de un nuevo tipo de cientificidad y, por otro, una aut´entica reformulaci´on ontol´ogica. Dado que los objetos de la teor´ıa cu´antica distan de ser los exhibidos por la f´ısica cl´asica, surge la interrogante acerca del c´omo son, ontol´ogicamente, los objetos postulados por una teor´ıa con las peculiaridades exhibidas por la f´ısica cu´antica (qu´e son, c´omo son y qu´e determinaciones ontol´ogicas tienen, es decir, qu´e ontolog´ıa subyace a estas entidades y qu´e tipo de ontolog´ıa implica la teor´ıa cu´antica). Con esto en consideraci´on, se discute que el enfoque ontol´ogico de la f´ısica cu´antica en t´erminos de potencialidad-actualidad guarda semejanza respecto a los conceptos “acto” y “potencia” utilizados en la Metaf´ısica de Arist´oteles para explicar el devenir del Ser. Finalmente se se˜nala que la ontolog´ıa intr´ınseca de la mec´anica cu´antica exhibe abiertamente que la realidad, lejos de ser simple, concreta y univoca implica una creciente complejidad."
Para poder aclarar cómo ha afectado la mecánica cuántica a los conceptos de causalidad y azar, hay que tener en cuenta que esta teoría no surgió como consecuencia de una maduración conceptual de la propia física o de los que la cultivaban. Todo lo contrario: nació y creció a contrapelo de la mentalidad dominante, y en cierto modo sigue teniendo en contra las preferencias personales de la mayoría de los que bregan con ella. Sus creadores cuestionaron y redefinieron las principales categorías de determinación, pero no por gusto, sino por necesidad. Casi todos hubieran deseado otra cosa muy diferente. Es una teoría que sólo ha contado de un modo parcial y provisional con las simpatías de sus gestores y destinatarios. Sería más exacto decir que han aprendido a resignarse a ella. Su fuerza ha residido desde el principio y hasta el presente en los hechos. El mundo es como es, no como les gustaría que fuese a los que se encargan de estudiarlo. Y hay muchos a los que no gusta la imagen resultante. A pesar de que la llamemos ciencia empírica, los que la crean casi siempre han pospuesto la experiencia a consideraciones lógicas, ontológicas e incluso estéticas. En este banquete los hechos han figurado siempre como parientes pobres, cuya presencia no se puede obviar, pero de los que se espera una presencia complaciente y discreta. Sin embargo, a veces la prima del pueblo rompe el protocolo y hace que salgan a la luz algunos conflictos soterrados. Algo parecido ocurrió en esta ocasión: la naturaleza dijo «¡No!» a la camisa de fuerza que pretendía imponérsele. Y lo hizo como ella sabe, produciendo resultados inesperados en los experimentos y suscitando fenómenos refractarios a las rutinas teóricas autorizadas. Hubo que buscar alternativas, empezando por las más aceptables y terminando por las menos gratas. La discontinuidad cuántica pertenecía a esta última clase.
Hoy día, cuando nos preparamos a traspasar el humbral del siglo XXI, es evidente, que entre todas las formas de la conciencia social la ciencia es la que goza de mayor prestigio y autoridad y a la que debemos nuestra concepción del mundo, nuestro modo de ser, conocer y actuar.El siglo XX se puede definir, sin dudas, como el siglo de la Ciencia y ha sido ésta la que, en gran medida ha determinado las peculiaridades básicas de nuestra Civilización y las características del desarrollo de la Cultura.Entendiendo por Civilización una forma histórica específica de relaciones entre el Hombre y la Naturaleza, cuya esencia radica en la forma de asimilación por el Hombre del "cuerpo físico" de ésta y su transformación en objetos artificiales para su uso y consumo, así como por la elaboración de instrumentos, procedimientos y métodos de esa "asimilación" o "apropiación".Todo lo que creado por el Hombre en este proceso ha recibido el nombre de "Segunda naturaleza" o Cultura.El desarrollo de la Civilización, y si se quiere su progreso, implica un perfeccionamiento constante o una optimización de estas relaciones, pero también un incremento de sus dos tipos básicos de producción: la de objetos y bienes materiales y la producción de ideas, o sea, la producción espiritual, es decir, la creación de la Cultura y sus formas: la Ciencia, la Filosofía, la Religión, el Arte, etc. Las que han recibido el nombre de "formas de la conciencia social".El papel que juega la ciencia en la sociedad contemporánea no es una simple casualidad, ni una situación pasajera, sino un Éndoxa: Series Filosóficas, n'4,1994, UNED, Madrid
Carlos de la IslaA margen de cualquier balance secular o milenario, la impresión predominante en el mundo actual parece ser de incertidumbre, temor y perplejidad:El orgullo de la ciencia monolítica construida sobre la absolutez y objetividad del conocimiento quedó humillado por el principio de incertidumbre.Lo que parecía una muralla indestructible de verdad sin mancha de subjetividad, se convierte ahora en "un universo que se parece cada vez menos a una máq uina y cada vez más a un gran pensamiento" (J.Jeans).La relación objeto-sujeto se ciñe tanto que las características de algunas entidades sub-atómicas "ni siquiera existen antes de que sean determinadas" (D.Finkelstein).En este ámbito "la observación produce lo que está midiendo" (P.Jordan).Estos grandes descubrimientos, que definen el valor subjetivo del conocimiento, han cond ucido a muchos científicos a la aceptación de una actitud pragmática frente a la ciencia: Si la adaequatio intellectus et rei es tan nebulosa hagamos, dicen, una interpretación del mundo que nos funcione: "verdad funcional".Otros científicos han preferido el camino de B. Russell, quien peregrinaba de la lógica a las matemáticas, de la ciencia a la filosofía, para construir un método de lógica-matemática que culminara en la evidente mostración de que "lo que es, es ... y no puede ser y no ser en cuanto es tal ser".Esfuerzo que en el balance de los resultados termina con aquella elucidan te afirmación: "La dificultad para descubrir la verdad no significa que no haya verdad que descubrir."Algo muy semejante acontece en la historia reciente de la filosofía: Todos los dramas y vergüenza del Occidente contemporáneo se atribuyen a la crisis de la razón.El pensamiento de Occidente reconoce la paternidad socrática, que engendró el sostén de la época moderna que se identifica con construc-9
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presentación eDitorial editorial Con nuestro acostumbrado saludo para todos los lectores, es muy grato presentar el fascículo 22 de la revista Discusiones Filosóficas.Para esta entrega hemos seleccionado doce artículos de investigación en áreas que van desde la filosofía de la ciencia, pasando por la epistemología, la filosofía política y la filosofía antigua hasta la literatura considerada filosóficamente.La revista se abre con un trabajo del físico y filósofo chino Shan Gao que lleva como título "Interpretación de la función de onda.¿Qué son los electrones?y ¿cómo se mueven?En este artículo, Gao se ocupa del problema de la descripción del estado físico de un electrón por medio de una función de onda.Como se sabe, en la interpretación estándar de la mecánica cuántica, la función de onda de un electrón es amplitud de probabilidad, y su módulo cuadrado da la densidad de probabilidad de encontrar el electrón en una cierta posición en el espacio.El autor muestra que esta suposición de la mecánica cuántica puede tener implicaciones ontológicas.Gao sostiene que las partículas microscópicas como los electrones son objetos reales, pero que su movimiento no es continuo, sino discontinuo y aleatorio.Así las cosas, el módulo cuadrado de la función de onda no sólo da la densidad de probabilidad de que las partículas se encuentren en ciertos lugares, sino que también da la densidad de probabilidad de que las partículas estén allí.Según el planteamiento de Gao, la función de onda en la mecánica cuántica se puede considerar como una representación del estado de movimiento discontinuo aleatorio de las partículas, y en un nivel más profundo, puede representar la propiedad disposicional de las partículas que determina su movimiento discontinuo aleatorio.A continuación hemos incluido el artículo "Lo natural vs. las ciencias humanas: mito, metodología y ontología", del investigador de la Universidad de Lund Rögnvaldur D. Ingthorsson.El autor retoma la discusión sobre la naturaleza de los métodos que se deben usar en la investigación en las ciencias humanas (i.e.las humanidades, las ciencias sociales y las de la conducta) y nos recuerda que en éstas no se debe imitar la metodología de las ciencias naturales.Si bien se acepta que las ciencias humanas estudian fenómenos significativos cuya naturaleza es decididamente diferente de los fenómenos meramente físicos (típicos en las ciencias naturales) y que, por tanto, en las ciencias humanas se requieren métodos diferentes.Ingthorsson hace énfasis en ciertas diferencias
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